La ministra de Salud Pública, María Teresa Barán, ha dejado claro que la palabra “renuncia” no figura en su vocabulario. La funcionaria descartó cualquier posibilidad de dar un paso al costado, sentenciando con firmeza que “huir es de cobardes”.
Con esta declaración, Barán no solo ratifica su permanencia en el gabinete, sino que lanza un desafío directo a los sectores que hoy se manifiestan en las calles denunciando la falta de insumos básicos, medicamentos oncológicos y personal en los hospitales públicos.
Para la titular de la cartera sanitaria, abandonar su puesto en este momento de crisis sería una claudicación que no está dispuesta a asumir, independientemente de la presión social que exige su salida.
Al ser consultada sobre las críticas que apuntan a su gestión como responsable del desabastecimiento hospitalario, Barán minimizó los reclamos y optó por blindar su posición.
Insistió en que seguirá al frente de la institución para enfrentar lo que ella denomina los “tiempos lentos” de la burocracia estatal.
Esta postura frente al pedido de dimisión refuerza la imagen de una ministra que se siente absolutamente respaldada por el Poder Ejecutivo.

