El senador Javier Vera, conocido popularmente como “Chaqueñito”, enfrenta su crisis política más profunda. Tras una seguidilla de polémicas, la filtración de audios con contenido de extrema gravedad y una denuncia penal presentada por el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (MINNA) parecen haber agotado la paciencia de sus colegas, quienes ya impulsan formalmente su pérdida de investidura.
La controversia estalló tras la difusión de materiales sonoros donde supuestamente se escucha al legislador realizar ofrecimientos inapropiados y referencias a relaciones con menores de edad.
Aunque Vera inicialmente alegó que los audios fueron fabricados con Inteligencia Artificial como parte de una extorsión, una pericia forense preliminar confirmó que la voz es auténtica y no producto de manipulación tecnológica.
Ante la gravedad de los hechos, el ministro de la Niñez, Walter Gutiérrez, presentó una denuncia ante la Fiscalía para que se investiguen posibles delitos contra menores.
Aislado políticamente
A diferencia de polémicas anteriores —como la reciente adjudicación irregular de un departamento del MUVH, de la cual fue salvado por sus aliados—, esta vez la bancada oficialista le ha «soltado la mano».
El líder del bloque, Natalicio Chase, solicitó públicamente su dimisión.
Diversos legisladores confirmaron que ya existen los votos necesarios para concretar la pérdida de investidura si no presenta su renuncia.
A pesar de haber anunciado inicialmente a través de sus redes sociales que daría un paso al costado para «querer ser feliz y normal», el senador borró la publicación poco después.
En sus últimas declaraciones, afirmó que no renunciará todavía, argumentando que esperará el regreso de su asesor jurídico, quien se encuentra en el extranjero.
Con la Fiscalía General del Estado iniciando una investigación de oficio y la Cámara Alta evaluando una sesión extraordinaria para el próximo lunes, el futuro de «Chaqueñito» en el Congreso parece sentenciado.

