Una verdadera tragedia se desató el pasado fin de semana en la ciudad de Nueva Italia, cuando en medio de un “fallido” operativo de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD), al pensar que se trataba de narcotraficantes, agentes de la citada dependencia abrieron fuego contra una camioneta en la que se trasladaba una familia (Zanotti). Una niña de solo tres años perdió la vida en aquel suceso.
Además, un tío de la pequeña, de 30 años, también recibió disparos y quedó gravemente herido (uno de los disparos le rozó la cabeza).
Este hecho, sumado a lo que se vive en Amambay, dejó en el ojo de la tormenta a la SENAD, cuyo máximo exponente, Luís Rojas, renunció inmediatamente después, siendo oficializada la decisión recién este lunes, tras una reunión que éste mantuvo con el presidente Horacio Cartes.
En una conferencia de prensa, posterior al encuentro, el ahora extitular de la Secretaría Nacional Antidrogas, comentó que fue aceptada su renuncia en la tarde del lunes y aseguró que era él quien debía asumir el costo político de lo acontecido.
Sobre el llamativo y triste caso, dijo que se usó una “violencia extrema e injustificada”, que nada tiene que ver con el accionar encomendado a los agentes, pues, según enfatizó, la SENAD siempre se caracterizó por operativos “sin un solo tiro”.
No quiso dar más explicaciones y reiteró: “Debo asumir el costo político de la tragedia”.
En el Congreso, después de lo sucedido, hablan de impulsar cambios en la Ley que rige la existencia de la SENAD y muchos van más allá al afirmar que esta dependencia, atendiendo los sonados problemas de los últimos tiempos, debería dejar de existir.
(Foto: Abc)

