Las permanentes idas y vueltas en materia de organización, ante la falta de seriedad de la entidad matriz que rige los destinos del fútbol paraguayo, lo cual hace concluir que en la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), existe un absoluto desgobierno en estos momentos, le quitan brillo a la máxima fiesta futbolera de nuestro país: el superclásico.
¿Dónde se jugará el Cerro-Olimpia?, fue la primera interrogante que tardaron días en responder: que en el Defensores del Chaco, que en Ciudad del Este (a donde no sabemos por qué, finalmente, no se llevó el partido); etc. Todo mal, pero era solo el principio.
La junta Municipal de Asunción quiso aclarar pero oscureció. El Defensores, a media semana del partido entre Cerro Porteño y Olimpia, era inhabilitado por el municipio capitalino, pero vuelto a habilitar solo horas después.
Sumaban y seguían los condimentos; más, la historia no terminó ahí.
Aparecieron rumores de que el sector norte (gradería norte), finalmente, sería habilitado para el encuentro. ¿No era peligroso, acaso?
No ocurrió eso; el sector sigue clausurado y cuando todo parecía dar paso, de una vez por todas, a que se hable de fútbol, de los equipos, las necesidades de cada uno en cuanto a puntuación, etc., fue convocada una conferencia de prensa donde el club local, Cerro Porteño, deslindó toda responsabilidad de lo que pueda ocurrir (inseguridad).
Resulta que la hinchada azulgrana estará en Plateas, la de Olimpia en Sur, y ambos bandos ingresarán y se retirarán del estadio por vías muy cercanas. Sí, como si no existiesen antecedentes…
La dirigencia de Cerro reiteró que en dos ocasiones remitió sendas notas a la APF solicitando cambiar el escenario y jugar el partido ante el clásico rival en Ciudad del Este.
Aunque parezca difícil de creer, las misivas ni siquiera fueron respondidas por la Asociación Paraguaya de Fútbol, según denunciaron.
¿La APF subestima lo que puede pasar? ¿Es su desgobierno (hay elecciones para Presidente en pocos días), por lo que ni siquiera las medidas de prevención puedan ser ejecutadas?
Son muchas las interrogantes, pero solo algo queda totalmente claro: hacen todo lo posible para que la máxima fiesta del fútbol paraguayo no sea tal.

