Jonathan Fabbro apareció como en los viejos tiempos y se puso el equipo al hombro para el triunfo de Cerro Porteño ante Sportivo Luqueño en el partido de regularización disputado en Luque. El Ciclón venció 3-2 con dos goles de volante creativo.
Partidazo en el Feliciano Cáceres y reaparición de un ídolo al que extrañaban mucho los hinchas de Cerro, no porque se haya ido, sino porque hacía bastante tiempo que no mostraba su mejor faceta futbolística. Eso dejó la jornada vivida en la ciudad de la música.
Con este triunfo el equipo de Barrio Obrero volvió a prenderse a la lucha por el bicampeonato, si bien ya no depende de sí mismo.
Deberá ganar todos sus partidos restantes (el siguiente es contra Guaraní) y esperar un nuevo tropezón de Olimpia, líder del certamen.
Fabbro mostró que estaba en una jornada inspirada muy temprano. Encabezó el ataque y pronto inauguró el marcador con un gol en el que definió con mucha clase.
Luego el partido dio idas y vueltas, más goles, errores muy groseros de la terna arbitral y algunos incidentes en las tribunas.
Diferentes condimentos para un partido en el que Cerro se jugaba demasiadas cosas y Luqueño demostraba mucho entusiasmo e incentivo.
Cuando parecía que todo terminaba 2-2, después de un polémico y dudoso penal para el Sportivo, además de un gol mal anulado a Cerro, se dio la frutilla del postre.
En el final, recordando una épica noche de Santiago de Chile, años atrás, Fabbro clavó la pelota en el ángulo superior izquierdo del conjunto luqueño y desató la locura de los azulgranas.
Así, con un verdadero golazo, decretó el 3-2 definitivo.
El nacionalizado paraguayo volvió a mostrar que cuando quiere es un verdadero crack; muy irregular, tal vez demasiado en los últimos tiempos, pero un genio del fútbol.
(Foto: Espn.com)

