Municipalidades tienen gran responsabilidad en las muertes violentas en Paraguay por la ligereza con que expiden registros. Desde hace cinco años hay 2,8 muertes por día en promedio en las rutas.
Los accidentes de tránsito en Paraguay son la principal causa de muertes violentas. En los últimos cinco años en el país hubo 4.952 personas fallecidas por choques en las rutas, lo que nos da un promedio de 2,8 muertes por día, unas 82 víctimas fatales al mes.
Esta problemática endémica tiene varias causas, y una de ellas es la falta de preparación de los conductores y el desconocimiento de las normas de tránsito, explica Luis Christ Jacobs, director de la Patrulla Caminera.
“La entrega de registros de conducir es uno de los factores de debilidad más grande que tenemos, que constitucional y legalmente es una competencia municipal, y lastimosamente nuestros municipios no entienden el daño que le hacen al hacerle el favor al vecino al darle una licencia sin preparación”, menciona.
La mayoría de los accidentes ocurren por imprudencia, como adelantamientos indebidos, conducir alcoholizados, no respetar las señales de tránsito. Estudios del Observatorio Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana y estadísticas de la Policía Nacional indican que el 51,5 por ciento de las muertes violentas se dan por colisiones viales.
La expedición o renovación de licencias “es una de las debilidades más grandes que tenemos en nuestro país. Hay una falta de preparación de los conductores para obtener la licencia de conducir, y esto es un déficit municipal, ya que no hay control”, asevera Christ Jacobs.
Si bien es cierto que existen algunos municipios que tienen escuelas de conducción o toman exámenes para el otorgamiento de las licencias, la mayoría de los muchachos, dice Christ Jacobs, van a los municipios donde no hay control y eso alienta también a la ignorancia y desconocimiento de las normas.
“Hay muchas cosas por hacer, y que dependen de la voluntad política de las autoridades. Yo fui intendente de Hohenau, y nosotros impulsamos la educación vial desde el preescolar hasta el sexto grado, y comenzamos, pero lastimosamente eso después oparei”, comenta el entrevistado.
Solamente con educación las personas entenderán la importancia de las señales y normas, consideró, porque el común de los conductores no respeta el límite de velocidad de las rutas, porque su vehículo soporta circular a más de 100 km/h, ejemplifica, y agrega que no entienden que es la ingeniería vial la que no tolera una velocidad alta, y para evitar daños mayores se establecen los límites.
En Paraguay, durante el año 2018, el 63,2 por ciento de los fallecidos en accidentes de tránsito fueron motociclistas, según datos de la Policía Nacional. Esta es una problemática aparte, por la facilidad comercial de comprar un biciclo, y por las faltas diarias a las reglas de tránsito por parte de los motociclistas.
“Acá es todavía más grave, porque el que compra una motocicleta entrega un mil’i, onohe imotorã ha oikónte. A lo mejor ahí aprendió a manejar la moto. Ni se interesa de preguntar lo que necesita para conducir”, retrata el director la situación con las motos.
No está en contra de las empresas, pero al menos antes de comprar una moto se le debe exigir el registro de conducir y la habilitación, al menos de esa forma comprará un casco y un chaleco reflectivo, apunta Jacobs.
Sobre el punto, dice que en nuestras rutas los motociclistas circulan con total desconocimiento, ya que deben de ir encolumnados en ruta como cualquier otro vehículo, pues así lo establece la Ley de Tránsito.
“En Paraguay hay más de un millón de motos y no tenemos la capacidad de ponerles un ángel de la guarda a cada conductor o estar cada 100 metros controlando, y la gente no toma conciencia”, se lamenta.
(Fuente: UH)

