El desafío es evitar la sensación de permanente crisis

Final de periodo presidencial; época eminentemente electoral; tiempos de presión y lucha por reivindicaciones presupuestarias… El escenario es ideal para que cuestiones políticas y hasta partidarias se adueñen absolutamente del día a día en nuestro país, por lo que el gobierno deberá mostrar “cintura y muñeca” para evitar una sensación de permanente crisis y crispación.

Un claro ejemplo de todo esto es que la situación de conflicto entre el gobierno nacional y el campesinado, a raíz del polémico proyecto de Ley que pretendía la condonación de deudas para los pequeños productores, sigue sin definición pero ya asoma otra confrontación no menos compleja y delicada: la que se tendrá con el sector docente.

Algunos aseguran que ciertos sectores políticos que ya miran el 2018, tienen bastante que ver con estas cuestiones, pues un ambiente enrarecido les puede resultar positivo.

Según publican medios escritos, Silvio Piris, titular de la Federación de Educadores del Paraguay (FEP), ya informó que los días 24 y 25 del corriente mes habrá un “paro general de actividades en todas las instituciones públicas del país”.

“Todos los gremios decidimos ir a paro general para el 24 y 25 de agosto. El viernes 25 decidiremos si continuamos con la medida en la siguiente semana”, dijo el dirigente.

Esta determinación será comunicada en las próximas horas al ministro de Educación, Enrique Riera, con quien se prevé una reunión en busca de zanjar diferencias, el próximo 22 de agosto.

Sin embargo, los dirigentes del sector docente fueron claros al advertir que si el gobierno se mantiene en la propuesta de un aumento del 8 % para 25.000 maestros, no asistirán al encuentro.

Los gremios y sindicatos no se mueven del pedido del 32 %  de aumento salarial para el año que viene. El acuerdo parece difícil.

Ciudadanía preocupada

El temor de los ciudadanos que a diario deben ir a trabajar, estudiar o desarrollar tareas inherentes a su cotidianeidad, es que se siga violentando los derechos básicos y constitucionales, como la libre circulación, con marchas y piquetes, como los organizados durante el último mes por los campesinos que buscan la condonación de sus deudas.

Un paro docente también será perjudicial, pues atentará contra la ya anémica preparación educativa que reciben niños y jóvenes, a lo cual se suma los pocos días de clase en el año, y lo que se pierde (y nunca se recupera), cuando surgen conflictos como los que se avecinan.

Eventuales marchas de protesta por parte de los sindicatos docentes también generarán caos en Asunción.

Mientras, en la fila se observa de lejos al sector comúnmente denominado como “trabajadores de blanco”, es decir, médicos y enfermeros; y un poco más allá a los funcionarios públicos, que no perderán la oportunidad que siempre genera un escenario electoral.

Más protestas, marchas y reclamos, aparecen en el horizonte.

¿Habrá que acostumbrase al tránsito caótico y demás incomodidades en lo que resta del año?

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