Cuatro días después de haber jurado como concejal de Asunción, Tony Apuril, arquitecto, humorista, considerado uno de los grandes ganadores de las recientes elecciones municipales, renunció al Partido de la Juventud, chapa con la cual pudo candidatarse para edil capitalino.
Argumentó que la decisión tuvo como base la actitud de los otros dos concejales de Asunción de dicho partido, quienes votaron en un sentido no acordado en el momento de elegir la mesa directiva 2015-2016 de la Junta Municipal.
«Sé que el consenso va a ser el camino para cumplir objetivos, pero si el Partido de la Juventud se dirige a más de lo mismo, dándole la espalda a las promesas electorales que hice, comprometiendo mi reputación, mi historia de vida, en nombre de los intereses del partido, les pido que no cuenten conmigo», sentenció Apuril por medio de las redes sociales.
Disparó contra “sus correligionarios”, al afirmar que él llegó a la Junta Municipal para renovar y no para mantener prácticas que han desprestigiado el ejercicio de la política en nuestro país.
Ni los dirigentes del Partido de la Juventud, ni el propio Tony Apuril, negaron, en su momento, que la llegada del humorista al bloque político se arregló al solo efecto de dar vida a la nucleación, por un lado, y también permitir que el candidato puedan tener una chapa con la cual competir en las elecciones, por otro.
“Tony nos preguntó cuánto costaba candidatarse por nuestro partido para concejal municipal. Le dijimos que nada, que nos gusta su figura”, había dicho, tiempo atrás, un referente del Partido de la Juventud al brindar pormenores de la negociación con el integrante de Ab Ovo.
Gracias a la buena elección realizada, no solo Apuril entró como concejal, sino que dos ediles más provienen del citado partido en la Junta Municipal de la capital.
Banca personal, no del partido
Carlos María Ljubetic, asesor del TSJE, en conversación con el programa “Lo que hay que saber”, de Radio Uno, dijo en la noche del miércoles que se trata del mismo caso presentado en el Congreso Nacional, específicamente, en la Cámara de Diputados, donde, en el pasado periodo parlamentario, varios legisladores abandonaron su partido para cambiar de carpa política (pasó con Patria Querida y con el Unace).
“Las bancas son personales, no del partido”, ratificó, sin embargo.

