No hubo estrategia, no hubo fútbol, solo arranques individuales de Jonathan Fabbro. Sin plan de juego, visiblemente superado y con ausencia total de rebeldía futbolística, Cerro Porteño vio pasar la milagrosa oportunidad de salir campeón en una finalísima, cuando que fechas atrás ya parecía todo perdido.
Olimpia tuvo todo para consagrarse en las dos últimas fecha del torneo; desaprovechó la ocasión y permitió que un Cerro Porteño que ya había tirado la toalla se ponga a tiro nuevamente y le discuta, en una súper final, la consagración del segundo campeonato paraguayo de 2015.
Malos resultados hicieron que Cerro cambie de técnico. La salida de Roberto “Tiburón” Torres dejó a cargo del equipo al aún más inexperiente Gustavo Florentín y eso se notó en el partido decisivo.
Al corto plantel armado por la dirigencia azulgrana, las lesiones que acompañaron todo el trajinar del segundo semestre, los bajos rendimientos individuales de algunos jugadores (otros despertaron muy tarde, como Fabbro), se sumó la falta de liderazgo en el banco y la precariedad a la hora de articular estrategias de juego.
En la finalísima ante el tradicional rival Cerro fue solo voluntad, aunque ni tanta, en algunos momentos.
Fabbro intentaba, solo no podía.
Borja, el juvenil centro delantero, cargaba en las espaldas con demasiada responsabilidad; sus intentos fueron consumidos por la férrea marca aunque en una avivada desató la fiesta con un gol que inmediatamente fue anulado por clara mano.
Ortigoza, goleador cerrista, se pasó el Clausura lesionado, fuera de forma, fruto de una pretemporada sin exigencias por no recuperarse bien de una lesión.
Santana, experimentado hombre de mil batallas, también estuvo ausente en los momentos decisivos por lesión.
Rodrigo Rojas, acaso el mejor jugador de Cerro en el semestre, lesionado ante Sol de América, volvió para la final sin estar 100 % recuperado.
Eso se notó, faltó su aporte y como si todo fuera poco, fue cambiado ya en el primer tiempo porque se sintió mal.
Otro error del cuerpo técnico. Evidentemente no estaba en condiciones e igual le permitieron jugar, perjudicando al equipo y poniendo en riesgo su físico.
Demasiadas equivocaciones, demasiados accidentes para pretender cerrar con éxito un semestre cargado de nervios, quejas por el arbitraje, problemas entre el plantel y los sucesivos técnicos, etc., etc., etc.
Tendrá mucho trabajo Farías, el DT venezolano elegido por el presidente Juan José Zapag para comandar al Ciclón de Barrio Obrero el próximo año. Habrá que levantar física, anímica y futbolísticamente a un plantel que ya es objeto de muchas críticas.
Pero ojo, el nuevo DT tiene otra opción, la que, en estos momentos, lleva mayoría en el público cerrista: dinamitar el plantel y renovar un Cerro Porteño que en el segundo semestre de 2015 se cayó a pedazos y por esas cosas que tiene el fútbol, igual, casi fue campeón.
(Foto: Abc Color)

