Actúen de oficio, por el bien de nuestro fútbol

La denuncia realizada por el director técnico del Sportivo San Lorenzo, Héctor Marecos, sobre supuesto intento de soborno, se convirtió en tema de debate entre los futboleros, cumplida la cuarta fecha, segunda rueda, del torneo clausura del fútbol paraguayo. Su equipo cayó derrotado 1-0 ante Cerro Porteño.

La gravedad de la denuncia solo se ve rebasada por la inacción de los dirigentes de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), quienes, hasta el momento, no han tomado cartas en el asunto.

No sería la primera vez que una denuncia tan grave, sobre supuesto intento de soborno, quede en la nada en el fútbol de primera división de nuestro país.

Lo que corresponde es que la matriz de este deporte convoque al DT. Héctor Marecos y así lleguen hasta los responsables del intento de soborno, denunciado solo después de la derrota del equipo sanlorenzano ante el puntero del certamen, Cerro Porteño.

“Quise denunciar antes del partido pero no pude”, declaró el técnico, consumada la derrota del rayadito, lo que generó aún más suspicacias con respecto al hecho.

¿Quiénes intentaron sobornar a Marecos?: ¿Cerro?; ¿Equipos que pelean con San Lorenzo por la permanencia?; ¿Casas de Apuesta (no suena lógico pues Cerro siempre es el favorito ante San Lorenzo); o simplemente no es cierto…

La última posibilidad no es descartada en el club de barrio Obrero, si bien tampoco se hicieron sentir con la severidad que corresponde.

Enviar un escribano y esperar una ratificación o rectificación de Marecos, como previa a una acción judicial si se lesionó la imagen del club, hubiera sido oportuno.

Dejar impune un hecho como éste, sea cierto o no (si no lo es, debe ser duramente castigado el DT.), deja abierta la posibilidad de que muchos casos como éste se repitan, al solo efecto de ganar espacios en los medios de comunicación; hacer «guerra de nervios” en época de definiciones; o simplemente ensuciar a otras figuras deportivas o clubes.

Todas estas posibilidades tienen un punto de conexión: el desprestigio del ya venido a menos fútbol paraguayo.

 

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